19 de enero de 2010
LINARES y CORDILLERA EL MELADO
Con una singular belleza escénica, el destino sobresale por sus increíbles recursos naturales. Aguas cristalinas, volcanes y cajones cordilleranos invitan al turista al relajo y al deporte aventura.
Las termas de propiedad curativa, los pueblos coloniales, museos, artesanía de chamantos y chombas, gastronomía típica y una reserva nacional, son algunas de las maravillas que ofrece el destino de Linares y Cordillera El Melado dotado además de un buen equipamiento de servicios turísticos.
Cuna de importantes personajes nacionales, la región combina la belleza natural con modernas instalaciones.
Las termas de propiedad curativa, los pueblos coloniales, museos, artesanía de chamantos y chombas, gastronomía típica y una reserva nacional, son algunas de las maravillas que ofrece el destino de Linares y Cordillera El Melado dotado además de un buen equipamiento de servicios turísticos.
Cuna de importantes personajes nacionales, la región combina la belleza natural con modernas instalaciones.
HISTORIA DE LOS TEJIDOS DE QUINAMAVIDA
A la llegada de los españoles, los indígenas putaganes que habitaban la actual provincia de Linares, conformaban una poderosa población que cultivaba diversas técnicas de tejido a telar.
A mediados del siglo XVI como una forma de agradecer los servicios brindados durante la conquista de este territorio, don Pedro de Valdivia entrega una encomienda de 200 indígenas al capitán Bartolomé.
Un siglo más tarde los herederos de este patrimonio dejan a la comunidad putagán, un legado de 500 ovejas para que sean aprovechadas como alimento y abrigo, lo cual favoreció el desarrollo de la actividad de tejidos.
En 1998 un grupo de 10 tejedoras de la localidad decide asociarse para preservar este antiguo oficio y aportar a los ingresos de la comunidad.
Hoy estas mujeres conforman la sociedad "Las Tejedoras de QuinAmávida" que gracias a su trabajo y las numerosas virtudes de la lana, dan origen a confortables prendas de excelente calidad.
A mediados del siglo XVI como una forma de agradecer los servicios brindados durante la conquista de este territorio, don Pedro de Valdivia entrega una encomienda de 200 indígenas al capitán Bartolomé.
Un siglo más tarde los herederos de este patrimonio dejan a la comunidad putagán, un legado de 500 ovejas para que sean aprovechadas como alimento y abrigo, lo cual favoreció el desarrollo de la actividad de tejidos.
En 1998 un grupo de 10 tejedoras de la localidad decide asociarse para preservar este antiguo oficio y aportar a los ingresos de la comunidad.
Hoy estas mujeres conforman la sociedad "Las Tejedoras de QuinAmávida" que gracias a su trabajo y las numerosas virtudes de la lana, dan origen a confortables prendas de excelente calidad.
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